Altas Cumbres en bici

   Un desafió de viajar en bici es superar montañas, en esta oportunidad relato los días atravesando Las Altas Cumbres en la provincia de Córdoba, Argentina.

altas cumbres córdoba
 
12 de marzo de 2024

altas cumbres córdoba
   Marzo todavía es verano en Córdoba, anoche me bañe a la orilla del río San José a la luz de los relámpagos de una tormenta que no había previsto, aprendí que para que suba la altura de un río no es necesario que esté lloviendo en ese lugar, puede estar lloviendo unos kilómetro más arriba y de la nada cambiar el caudal arrastrando sin previo aviso. Esa noche marque la orilla con un palo como referencia de la altura del río, nuestra carpa estaba a unos 5 metros de distancia, en una altura que claramente era sumergible así que hice guardia por unas horas para estudiar si cambiaba el nivel.

   Arrancamos la mañana con una humedad terrible de esas de cuando esta por llover. Para el bien de Cande, la carpa, las bicis y de mi, no llovió ni tampoco cambio el nivel del río.

   Luego de desayunar, lo que fue en gran parte del viaje.. café y galletitas con dulce de leche, levantamos campamento, cargamos las bicis y salimos de un monte de álamos (así le digo las aglomeraciones de árboles, tranquilamente podría decirse bosque) .

   Tocaba subir y con viento en contra, un día duro de 25 km hasta Las Jarillas, distancia que completamos cerca del media día.

   Nos estábamos acercando a uno de los retos más grandes del viaje, atravesar las altas cumbres, por eso ni bien llegamos buscamos una despensa para llenar las alforjas con comida.

   Completada la tarea quedaba solucionar la cuestión de todos los días para todos los viajeros, donde dormir. Una vez que uno consigue resolver esta cuestión se relaja y disfruta del resto de día, continuando con el resto de necesidades básicas, comida y baño.

   Las Jarillas es un pueblo pequeño que cuenta con un balneario sobre un arroyo, fue nuestro lugar, punto ya estudiado antes de comenzar el viaje, en la planificación.

   Al medio día el viento seguía soplando, descansamos las bicis sobre lo que quedaban de churrasqueras mientras esquivábamos espinas caídas de los nidos de loros que resistían en las majestuosas alturas de los plátanos (árbol).

   En ese momento una persona nos llama desde el frente de una casa, haciendo señas con las manos. Nos acercamos a charlar esperando alguna indicación de como funcionaba el balneario, eso pensé yo. 

   Fernando era un señor de unos 50 años (eso aparentaba), estaba comiendo solo, nos invito a comer con el, nos busco unas sillas y compartimos un rato, donde nos contó un poco su vida. Luego de varias copas de vino (Fernando) se emociono recordando su adolescencia, donde nos contó que era ciclista de velocidad y sufrió una lesión que lo imposibilito de continuar con ese deporte.

   Por la tarde disfrutamos del arroyo, luego elegimos un lugar para la carpa donde éramos poco visibles, de todas formas Fernando nos aseguró que el lugar era seguro.

   Entrando la noche, encargado del fuego y la cocina, procedí a preparar la cena. Mi cocina casera a base de alcohol (orgulloso de usarla en todo el viaje) necesita un apoyo firme y plano, para eso me fui hasta un rincón donde abundaban piedras, a uno 5 metros de la carpa.

   Cocine, comimos, cuando vuelvo al sitio donde quedaba por recoger la cocina, ya a la luz de linterna, me cruzó con uno de lo animales a los cuales más respeto le tengo y menos me esperaba encontrarme en las sierras de Córdoba, una yarará.

altas cumbres córdoba

    Para quien no conoce es una de las especies de serpientes más venenosas y agresivas de Argentina.

    Ahora quiero hablar de esto porque hay mala prensa, los animales son agresivos porque se sienten amenazados, cuando me cruzó con animales salvajes siempre pienso.. quien tiene más miedo? Yo o el animal? Uno solo piensa en sí mismo, y actúa como si el otro esta a la ofensiva. En este caso el que está "invadiendo" soy yo, la serpiente está en su casa. 

   Las picaduras de yarará en gran mayoría es porque la pisan sin querer y está reacciona.

   Lo mejor es quedarse quieto y darle su espacio para que siga su camino, y así fue. Cada uno a su casa, obvio que no me pude quedar tranquilo sabiendo que podía estar metida en algún rincón de nuestros bolsos pero no fue así.

13 de marzo de 2024

   La única fuente de electricidad era la casa de Fernando, en la cual dejé cargando los power bank, los cuales eran importantes para los próximos días.

   6am me metí en la casa de Fernando como todo un ladrón, pero con el consentimiento del dueño del hogar, sin hacer ruido para alertar los perros y tampoco despertarlo a él. Retire los cargadores portátiles, me despedí de sus perros que desde sus cuchas solo levantaron las cabezas y luego continuaron durmiendo.

   Las altas cumbres es una ruta que atraviesa las sierras cordobesas en uno de sus puntos más altos, el primer día era todo subida.


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  Mientras ganábamos metros hacia arriba, una neblina comenzó a dificultar la visibilidad por lo que no dudamos en colocarnos loa chalecos reflectores. Justo ese día había poco tránsito y logramos llegar al punto donde comienza el ripio. Podríamos haber seguido por la ruta asfaltada pero había un camino alternativo y más atractivo, el camino de los puentes colgantes.

   Si mal no recuerdo cerca de las 16h llegamos a Copina, un grupo de casas en medio de la montaña, nuestra intención fue encontrar personas para preguntar si nos daban un espacio para la carpa pero no encontramos a nadie, avanzamos un par de kilómetros más y llegamos al primer puente, lugar que nos pareció propicio para pasar la noche. Ya que contaba con una vertiente de agua y espacio suficiente para levantar la tienda.

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   Luego de disfrutar la tarde entre montañas,  nubes que abrían y cerraban la vista, unas duchas en la vertiente que caía como cascada llego la noche, soy aficionado a la fotografía nocturna, especialmente de la vía láctea y esa noche las nubes no quisieron que tomara esa foto que tanto quería así que nos metimos en la carpa a mirar una serie en el celular de Cande. 

   No habíamos cruzado  mucha gente de día por lo que pensé que de noche menos, hasta que en la tranquilidad de la media noche siento un motor, unas luces que nos pasan por al lado y clavan los frenos, mi primer ocurrencia fue la policía..  nos venían a correr del lugar dije yo en mi cabeza, me incorporo con una linterna y salgo a ver que era lo que pasaba o quien era. Enseguida me saluda un chico quien me avisa de que tengamos cuidado, y a la vez me señalaba con su linterna hacia un costado del camino a pocos metros de nuestra carpa pasaba otra yarará del doble de tamaño de la que me había topado la noche anterior en Las Jarillas.

   Agradecido con el gesto de los chicos que justo cruzaban, volvimos a pasar otra noche preocupados por la presencia de estos animales, a partir de ahí estuve más atento a cada rincón que transitaba.

14 de marzo 2024

   La neblina parecía más espesa por la mañana, luego de desayunar y levantar campamento comenzamos a andar las bicis, quedaban unos 20 km de subida hasta el asfalto, plato chico, piñón grande y a trepar. En ese momento veía que Cande sufría, no teníamos una sola bajada como para aflojar, ni siquiera un llano, cada tanto caminábamos, un poco de café y seguíamos trepando. 

   Cerca del medio día llegamos a la ruta muy cerca del parador "El Condor" cual funcionaba como cafetería y restaurante. No hubo dudas ni peros, nos merecíamos un café y media lunas con jamón y queso, el alma volvió al cuerpo.

   Con las fuerzas recargadas y el mapa estudiado sabía que quedaban 50km de bajada hasta Mina Clavero, safamos las últimas subidas y bajadas, una tormenta que se escuchaba y se veía cerca pero no mojaba. Ahora invertimos la transmisión, plato grande, piñón chico y a jugar con los frenos.

 

altas cumbres córdoba

  Un grito de gol mezclado con sapucai me raspó la garganta, un segundo después el eco proveniente de Cande me devolvió el sentimiento.

    A 2000 metros de altura, moviéndonos a 60 km por hora, salimos de la neblina, de un instante a otro se aclaro la vista, a nuestra derecha mina clavero brillaba por el sol, con su arquitectura como si fuera una pequeña maqueta vista desde arriba.

   Paramos a tomar un café como siempre lo hacíamos en todos los descansos, mirando una postal soñada desde las alturas, esta vez no había cansancio, había brillo en los ojos, felicidad, orgullo.


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